Los criterios esenciales para elegir un purificador de aire
1. El caudal de aire purificado (CADR)
El CADR (Clean Air Delivery Rate, o caudal de aire limpio) es el indicador más fiable para medir la eficacia de un purificador. Expresado en m³/h, indica el volumen de aire purificado por hora para tres tipos de contaminantes: humo, polen y polvo. Cuanto mayor sea el CADR, más rápidamente trata el aparato un gran volumen de aire. Para un dormitorio de 15 m², busca un CADR mínimo de 80 a 100 m³/h; para un salón de 30 m², opta por 200 m³/h o más.
2. La superficie cubierta en m²
Cada purificador está diseñado para una superficie máxima. Utilizar un aparato subdimensionado en una habitación grande reduce considerablemente su eficacia. Comprueba siempre la superficie cubierta recomendada por el fabricante, que tiene en cuenta una renovación del aire de 4 a 5 veces por hora.
3. La filtración HEPA: la referencia en purificación
Los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) están definidos por la norma europea EN 1822. Un filtro certificado HEPA H13 captura como mínimo el 99,95 % de las partículas de 0,3 micras (PM0.3), incluyendo esporas de moho, ácaros, pólenes, bacterias y partículas finas de combustión. Algunos modelos combinan el HEPA con un filtro de carbón activo para eliminar olores y COV, y una capa de prefiltro para retener las partículas más grandes.
Vida útil y coste de sustitución de los filtros: La mayoría de los filtros HEPA deben reemplazarse cada 6 a 12 meses según el uso y la calidad del aire ambiente. El coste de un filtro de repuesto varía generalmente entre 15 y 40 euros. Algunos modelos ofrecen filtros combinados (prefiltro + HEPA + carbón activo en un solo cartucho), lo que simplifica el mantenimiento pero puede aumentar el coste a largo plazo.
4. El nivel sonoro en dB
Un purificador de aire silencioso es imprescindible para uso nocturno, especialmente en el dormitorio. Los aparatos con modo noche bajan generalmente a 20-30 dB, un nivel comparable al de un susurro. En modo máximo, pueden alcanzar 50 a 60 dB. Comprueba siempre las especificaciones sonoras para cada velocidad.
5. El consumo eléctrico
Un purificador que funciona de forma continua las 24 horas puede repercutir en tu factura de electricidad. Los modelos más eficientes consumen entre 8 y 30 W en uso habitual, es decir, aproximadamente entre 50 y 200 kWh al año. A 0,25 €/kWh (tarifa indicativa 2026 en España), esto representa un coste anual de 12 a 50 euros. Atención: hay que añadir el coste anual de los filtros (15 a 40 euros) para obtener el coste total de propiedad. Ninguno de los dos modelos presentados aquí cuenta con certificación Energy Star (norma norteamericana); busca más bien la conformidad CE y las etiquetas de eficiencia energética europeas.
6. Las certificaciones y etiquetas
En Europa, las certificaciones a verificar son: la conformidad CE, la norma EN 1822 para los filtros HEPA, e idealmente una certificación ECARF (European Centre for Allergy Research Foundation) para las personas alérgicas. La norma Energy Star es específica de Estados Unidos y Canadá; no es aplicable en España.
7. Las dimensiones, el peso y el espacio ocupado
Para uso en dormitorio o en un apartamento, opta por modelos compactos y ligeros (menos de 5 kg), fáciles de trasladar de una habitación a otra. Un formato cilíndrico o vertical optimiza la circulación del aire a 360°.
8. La conectividad y las funciones adicionales
Algunos purificadores ofrecen una aplicación móvil que permite supervisar y controlar el aparato a distancia, un sensor de calidad del aire en tiempo real, un temporizador, o incluso un difusor de aceites esenciales integrado (aromaterapia).