Los criterios esenciales para elegir un purificador de aire en 2026
1. El CADR (Clean Air Delivery Rate): partículas vs gases
El CADR (caudal de aire limpio suministrado) es el indicador clave de rendimiento de un purificador. Se expresa en m³/h y mide la cantidad de aire efectivamente purificado por hora para tres tipos de partículas: tabaco, polvo y pólenes.
Atención: el CADR de partículas y el CADR de gases (COV, olores) son dos medidas distintas. Un aparato puede destacar en partículas finas y ser menos eficiente con los compuestos orgánicos volátiles. El carbón activo no absorbe todos los COV de forma uniforme: es muy eficaz contra el formaldehído y el benceno, pero menos contra ciertos alcoholes o la acetona. Compruebe siempre los dos valores si desea tratar tanto alérgenos como olores.
Regla práctica: para una habitación de 20 m² con techo estándar (2,5 m), se necesita un CADR de al menos 100 m³/h para una renovación eficaz del aire (aproximadamente 2 veces por hora). Para 5 renovaciones por hora, recomendadas en entornos de riesgo, apunte a 250 m³/h o más.
2. La superficie cubierta en m²
Los fabricantes indican generalmente una superficie máxima cubierta. Tome este valor con cautela: suele calcularse con una altura de techo de 2,4 m y 2 renovaciones de aire por hora. Para una eficacia óptima contra alérgenos o virus, divida la superficie indicada por 2 para obtener la superficie realmente tratada en condiciones reales.
3. El tipo de filtro HEPA
El filtro HEPA es la tecnología de referencia para la filtración del aire. Existen varios grados:
- HEPA H11: filtra el 95 % de las partículas de 0,3 micras
- HEPA H12: filtra el 99,5 % de las partículas de 0,3 micras
- HEPA H13: filtra el 99,97 % de las partículas de 0,3 micras (norma médica recomendada)
- HEPA H14: filtra el 99,995 % de las partículas de 0,3 micras
Para personas alérgicas a los ácaros, los pólenes o la caspa de animales, se aconseja un filtro H13 como mínimo. Los filtros HEPA combinados con un prefiltro (polvo grueso) y carbón activo (olores, COV) constituyen la combinación más completa disponible en el mercado en 2026.
4. El nivel sonoro en dB
El ruido es un criterio que a menudo se pasa por alto, pero que resulta crucial, especialmente para uso en dormitorios. A modo de referencia:
- Menos de 30 dB: inaudible, ideal para dormir
- 30 a 40 dB: muy discreto, comparable a un susurro
- 40 a 50 dB: audible, aceptable en salón u oficina
- Más de 55 dB: ruidoso, reservado para locales industriales o habitaciones desocupadas
La mayoría de los purificadores de aire disponen de un modo noche de entre 20 y 32 dB. Compruebe el nivel sonoro a velocidad máxima si prevé un uso intensivo.
5. El consumo eléctrico en vatios
Un purificador funciona idealmente de forma continua para mantener una calidad de aire estable. Un consumo de 30 a 60 W a velocidad normal es razonable. A 40 W y 0,25 €/kWh (tarifa media en Francia en 2026), el coste eléctrico anual es de aproximadamente 87 €. Prefiera los aparatos dotados de un sensor de calidad del aire integrado y un modo automático: se adaptan en tiempo real a la contaminación ambiental y reducen significativamente el consumo.
6. La vida útil de los filtros y el coste de sustitución
El coste total de propiedad (TCO) supera con creces el precio de compra. Un filtro HEPA se sustituye generalmente cada 6 a 12 meses según el uso y el entorno, el prefiltro cada 3 a 6 meses, y el filtro de carbón activo cada 6 meses. Calcule una media de 30 a 80 € al año en consumibles según los modelos.
7. Las funcionalidades complementarias
- Sensor de calidad del aire (PM2,5, COV, CO2): indispensable para un modo automático verdaderamente eficaz
- Conectividad Wi-Fi y aplicación móvil: para el control remoto y el historial de contaminación
- Pantalla táctil o mando a distancia: comodidad de uso en el día a día
- Temporizador y programación: para optimizar el consumo
- Indicador de sustitución de filtros: para no olvidar el mantenimiento